En el Colegio Zola Villafranca apostamos por metodologías activas que preparan a los alumnos para los retos del presente y del futuro. Una de ellas es el Design Thinking, un proceso creativo que utilizan empresas y organizaciones de todo el mundo para diseñar productos, servicios e ideas centradas en las personas.
El Design Thinking es una metodología de innovación que organiza la creatividad en diferentes fases. Su principal objetivo es ayudar a transformar ideas en soluciones reales, poniendo siempre en el centro al usuario final. De esta manera, los alumnos aprenden a pensar de forma estructurada sin perder la imaginación ni la originalidad.
¿En qué consiste el Design Thinking?
Esta metodología se divide en cinco fases principales:
- Empatizar: comprender el problema y las necesidades de las personas.
- Definir: concretar el reto a resolver.
- Idear: generar propuestas creativas sin límites ni juicios.
- Prototipar: construir una primera versión de la solución.
- Testar: probarla y mejorarla.
Estas fases no son rígidas, sino flexibles. Los alumnos pueden volver atrás, modificar ideas y perfeccionar sus propuestas a lo largo del proceso. De esta forma, entienden que equivocarse también forma parte del aprendizaje.
Un proyecto para pensar “out of the box”
En 2º y 3º de ESO, los alumnos han aplicado el Design Thinking en un proyecto centrado en la sostenibilidad. El reto consistía en diseñar una forma innovadora de reutilizar un residuo, especialmente aquellos objetos de usar y tirar o materiales que generan un impacto ambiental.
El objetivo principal del proyecto ha sido que los alumnos aprendan a pensar “fuera de la caja”, desarrollando ideas creativas que puedan dar respuesta a problemas reales. Para ello, han trabajado en equipos, compartiendo propuestas, debatiendo y construyendo soluciones.



Un proceso creativo guiado y autónomo
Para facilitar el trabajo, cada grupo ha utilizado unas tarjetas que indicaban en qué fase del proyecto se encontraban. En la parte delantera aparecía la fase correspondiente —empatizar, definir, idear, prototipar o testar— y en la parte trasera la actividad a realizar.
Además, han trabajado con materiales visuales y manipulativos como:
- Papeles A2 para desarrollar sus ideas.
- Post-its para organizar conceptos.
- Rotuladores para dibujar y prototipar.
Este sistema les ha permitido trabajar con mayor autonomía y seguir un proceso claro, fomentando la responsabilidad y la organización.
Creatividad sin límites
Una de las normas fundamentales del proyecto ha sido que no existen ideas malas. Todas las propuestas son válidas, por muy sorprendentes o diferentes que parezcan. Esta premisa ha ayudado a los alumnos a perder el miedo a equivocarse y a explorar soluciones innovadoras.
Durante varias semanas, han seguido un proceso creativo intenso, combinando reflexión, trabajo en equipo y experimentación. El resultado ha sido una gran variedad de proyectos que integran sostenibilidad, tecnología y creatividad.
Innovación y competencias para el futuro
Además del proceso creativo, los alumnos han trabajado herramientas actuales como la inteligencia artificial para desarrollar sus propuestas. Han aprendido a crear prompts y a utilizar la tecnología para generar los pósteres de presentación de sus proyectos.
Este tipo de experiencias educativas permite desarrollar competencias clave como:
- Pensamiento crítico.
- Creatividad e innovación.
- Trabajo en equipo.
- Comunicación.
- Conciencia medioambiental.
- Uso responsable de la tecnología.
El Design Thinking se convierte así en una herramienta educativa que prepara a los alumnos para un mundo cambiante, donde la capacidad de innovar y resolver problemas será fundamental.
En el Colegio Zola Villafranca se apuesta por un aprendizaje activo y significativo, donde los alumnos no solo adquieren conocimientos, sino que desarrollan habilidades para transformar la realidad que les rodea.